Bullying

1 de cada 10 niños sufre acoso escolar o bullying en España, solo en 2017 fueron detectados 117 casos en la Comunidad de Madrid. El dato más triste, en la mayoría de casos el bullying no se detecta, y si se detecta, en algunas ocasiones se deja pasar, pensado que el tiempo lo arreglara, o que simplemente es cosa de niños. Existen muchos tipos de bullying, este no solo consta de maltrato físico, muchas veces es verbal, o simplemente desprecio o rechazo de la persona, como si no existiera. Al igual que existen muchos contextos dónde se ejerce el bullying, no solamente en colegios. 

Hablemos del bullying

Primero que nada, hablemos sobre qué es el bullying, muchas veces se confunde el término y se reduce únicamente a daños físicos, pero el bullying o el acoso escolar es la exposición que sufre un niño o niña a daños físicos y psicológicos de forma intencionada y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos. Un insulto, un desprecio, una mirada despectiva, un rechazo, un empujón, un acoso, un apodo que denigra, son solo algunas de las manifestaciones del bullying. 

Muchas veces los acosadores no son conscientes de todo el daño que están haciendo con sus palabras y gestos, ni de las consecuencias que puede tener en la persona acosada, como el desarrollo de una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, a conductas autodestructivas.

El bullying se puede producir durante el recreo, en la fila para entrar a clase, en los baños, pasillos, cambios de clase, en el aula cuando el profesor no está observando, en el transporte escolar, en el comedor, incluso fuera del centro. Detectarlo es responsabilidad de los profesionales que trabajan con ellos, al igual que estar atento a los alumnos y dar recursos para poder expresarse y cuidar las relaciones entre iguales. Al igual, que la familia y los propios alumnos son los principales protagonistas para terminar con el bullying. 

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo o alumno?

La escuela debería ser un lugar seguro dónde los niños puedan aprender y establecer relaciones de calidad con sus compañeros, pero muchas veces, esto no ocurre. Hay muchos niños que tienen miedo o se sienten inseguros. Si eres padre o madre, o incluso profesor u otro tipo de profesional, que sospecha que su hijo no está feliz, te damos diez consejos para prevenir y detectar a tiempo el acoso escolar:

  • Permanece atento a las señales de alerta: Si tu hijo está sufriendo bullying, seguramente evite ir a clase, esté más nervioso o retraído cada vez que tiene que ir, incluso puede presentar síntomas psicosomáticos  como dolor de tripa, cefaleas, vómitos, insomnio, etc. A veces, también les puede desaparecer el material escolar con frecuencia, o pierden el interés por los estudios bajando su rendimiento. 
  • Mantén la calma: intenta mantener una relación de confianza con él, demuéstrale seguridad y preocupación, para que le sea más fácil expresar cómo se siente o lo que está viviendo en clase, ya que muchas veces a las personas que sufren acoso les cuesta contarlo a los adultos. Habla con él, sobre sus preocupaciones y sobre su día a día en el colegio, para transmitirle tranquilidad. 
  • Habla con él sobre cómo resolver sus problemas: es importante darle herramientas para poder expresarse y resolver problemas, incluso practicar habilidades cómo la asertividad. Hablale de tu experiencia, de cómo resuelves los problemas, hazle ver que no está solo, y que puede pedir ayuda para buscar soluciones.
  • Fomenta su autoestima: una de las principales consecuencias que sufren las personas que reciben acoso, es una disminución de su autoestima. Hazle creer que vale, que cada persona es única y que sus diferencias le hacen singular. Es importante que se sienta valorado y querido, para que pueda tener una visión sana de sí mismo y acepte sus defectos de manera realista. 
  • Ponte en contacto con el centro escolar: es muy importante que si sospechas que tu hijo puede estar sufriendo acoso, lo comuniques al centro escolar, ya que están obligados a implicarse y tomar medidas. Desde los colegios existen protocolos de actuación para intervenir ante estas situaciones. Incluso si está sufriendo ciberbullying puedes acudir a grupos especializados de la Policía y Guardia Civil a los que se puede acudir para denunciar la situación. 
  • Solicita al centro escolar que impartan formación sobre el acoso escolar: Desde los centros se pueden enseñar herramientas básicas para la vida, e identificar situaciones que aún pueden prevenirse. Incluso se pueden impartir talleres para gestionar las emociones y resolver conflictos.
  • Ayúdale a expresar sus emociones: es importante escucharse a uno mismo, e identificar qué nos está pasando, dale herramientas a tu hijo para identificar las suyas, y enséñale a entender y superar su malestar. 
  • Enséñale que existen límites: que los actos violentos tienen consecuencias para quien los hace, y que uno debe ser querido y aceptado por su forma sana de relacionarse, no por ser agresivo o acosador. 
  • Indica a tu hijo que si existe una situación de violencia en el centro escolar, ha de ser solidario, y denunciarlo. No defender a un compañero y acallar la situación también implica formar parte del acoso, y fortalecer la posición del agresor. Es importante dar voz a estas personas y ser empático con ellas, incluso ellas mismas deben ser capaces de expresar y denunciar lo que están viviendo. 
  • Si tu hijo muestra actitudes violentas para conseguir algún fin, debes corregirle: no dejes que esa sea la manera de conseguir sus objetivos, enséñale que el respeto a los demás es la base de cualquier relación de convivencia. 

Tipos de bullying

  • Bullying físico: es el más común. Incluye cualquier violencia física como golpes, empujones e incluso palizas entre uno o varios agresores contra una sola víctima. También incluimos en este tipo el robo o daño intencionado de sus pertenencias. 
  • Bullying psicológico: en estos casos se da una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro, dañando así su autoestima y fomentando la sensación de temor. En general, los agresores utilizan esta forma de acoso con el fin de reforzar o resaltar acciones llevadas a cabo con anterioridad. 
  • Bullying verbal: son acciones no corporales con la finalidad de discriminar, difundir chismes o rumores, realizar acciones de exclusión o bromas insultantes y repetidas del tipo poner apodos, insultar, amenazar, burlarse, reírse, generar rumores de carácter racista o sexual, etc. 
  • Bullying sexual: se pressenta un abuso sexual o referencias malintencionadas a parte íntimas del cuerpo de la víctima. Incluye tmabién el bullying homófobo. 
  • Bullying social: Pretende aislar al niño del resto del grupo, mediante la ignorancia o aislamiento, excluyéndolo del resto. 
  • Ciberbullying: se trata de actos de humillación contra la víctima en las redes sociales. 

Sea cuál sea tu caso, es importante que alces la voz y denuncies el acoso que estás recibiendo, muchas veces nos cuesta por miedo a que no nos crean, a sentirnos más rechazados en el aula, o incluso por miedo a que el acoso vaya más allá. Pero si no lo dices, difícilmente se podrá parar. 

En nuestra app Anonyline, encontrarás un foro donde poder contar tu historia de forma anónima y compartirla con personas que están viviendo lo mismo que tu. En este foro encontrarás un lugar seguro donde hablar de ello, incluso apoyo para poder contarlo a tus familiares o amigos más próximos. 

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